El Museo de Bellas Artes de Sevilla es la segunda pinacoteca de España tras el Museo del Prado. Y es parada obligatoria si quieres conocer la edad de oro de la pintura española que tuvo su epicentro en Sevilla con figuras como Murillo, Zurbarán, Velázquez, Valdés Leal y muchos otros que encuentran en este museo su casa natural. Aunque lo que más encontraremos en el museo de Bellas Artes de Sevilla es arte Barroco, también cuenta con una importante muestra de arte renacentista medieval y arte del siglo XIX. Entre sus muros disfrutaremos además de escultura, cerámica y artes decorativas.

Museo de Bellas Artes de Sevilla

La Plaza del Museo en la que se ubica, presidida por un monumento a Murillo, también es visita obligada si visitas Sevilla. Hoy Nos Movemos Contigo para descubrir cinco de las obras más imponentes que podemos encontrar en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

 

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1.Las Cigarreras, Bilbao Martínez, 1915

Considerado como una de las ‘niñas bonitas’ del museo por los conservadores del centro, esta obra de Gonzalo Bilbao Martínez de 1915 muestra una tierna escena en la que una de las trabajadoras de la Tabacalera de Sevilla da de mamar a su bebé. Éste cuadro tiene muchas interpretaciones y fue de los primeros en mostrar la realidad de la mujer trabajadora a principios de siglo. Colectivos feministas lo catalogan como una oda a la sororidad.

 

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2. Santas Justa y Rufina, Murillo, 1666

Murillo retrata aquí a las dos santas patronas de la ciudad de Sevilla que aparecen sosteniendo la Giralda. Cuenta la leyenda que las que salvaron del derrumbe a la catedral y a la Giralda en el terremoto de 1504. Es por eso que Murillo las representa junto al campanario, rodeadas de cacharros de barro por su oficio de alfareras y portando palmas, símbolo de su martirio.

3. Las tentaciones de San Jerónimo, Valdés Leal, 1657

El genio cordobés Valdés Leal recibió el encargo de decorar la sacristía del convento de San Jerónimo de Buenavista con episodios de la vida del santo. Toma como inspiración para este cuadro una en la que el propio san Jerónimo narra como sufría la tentación con la aparición de hermosas mujeres que bailaban de manera lujuriosa a su alrededor.

4. La Virgen de las Cuevas, Zurbarán, 1655

Zurbarán dominaba la luz y las texturas con una maestría difícil de imitar. Este cuadro fue un encargo para el Monasterio de Santa María de las Cuevas, actual sede del Museo de Arte Contemporáneo. Los perfiles de su pintura son casi escultóricos. Los hábitos de los monjes y el manto de la Virgen casi pueden tocarse.

 

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5. Retrato de Jorge Manuel, El Greco, 1603

Es la única obra del Greco que se muestra en el Museo de Bellas Artes. Durante muchos años se pensó que era un autorretrato del propio Greco, pero los estudios han determinado que se trata de un retrato del único hijo que tuvo el artista. Jorge Manuel también siguió la estela de su padre y se dedicó a los estudios arquitectónicos y a la escultura.