Berja se erige como uno de los puntos más históricos y emblemáticos de toda la provincia de Almería. Su antigüedad es mucho mayor a la de la propia capital, Almería, pasando por ser junto a su vecina Adra uno de los enclaves almerienses más antiguos y con mayor peso dentro de la historia. Situado donde acaba el Poniente y comienzan las primeras estribaciones de la Alpujarra almeriense, a tiro de piedra de la provincia de Granada y también del Mediterráneo, una visita a Berja se antoja imprescindible para todo buen viajero, ávido de conocer lugares interesantes.

Foto: Parroquia de Berja

La importancia de Berja en la historia

La Bética, provincia del Imperio Romano, contaba entre sus poblaciones más destacadas, al este de lo que hoy es Andalucía, con Virgis, importante asentamiento rico en manantiales de agua y muy cercano tanto al mar como a la escarpada Alpujarra. Allí llegó en el Siglo I quien se convertiría en el patrón de los virgitanos, San Tesifón, una época de la que se conservan vestigios (monedas, cruces…) en el Museo Arqueológico Nacional.

Pero los orígenes de Berja vienen de mucho antes, sin que los historiadores hayan sido capaces de concretar si en época íbera o fenicia. Por Berja, pues, han pasado todos los pueblos asentados en esta parte del sureste europeo, incluidos los musulmanes. De hecho, fue junto a Laujar de Andarax una de las últimas residencias de Boabdil en Al Andalus, después de que abandonara Granada expulsado por los Reyes Católicos. La ciudad quedó casi despoblada en la conocida Rebelión de Las Alpujarras y casi destruida por culpa de varios terremotos, pero siempre se repuso.

Berja ostenta el título de ciudad desde 1876, concedido por Alfonso XII, en plena época de esplendor económico gracias a la explotación de las minas de plomo de esta parte de la Sierra de Gádor.

Qué podemos ver en nuestra visita a Berja

Ver, oler, sentir… la Semana Santa de Berja es de visita obligada al menos una vez en la vida. Pese a ser un municipio no especialmente extenso en población, cuenta con una decena de hermandades y cofradías, antiquísimas algunas de ellas, que configuran la que es sin duda una de las Semanas Santas más afamadas de Almería. Al hilo, justo este hace año 2019 se ha estrenado un museo temático sobre la Semana Santa de Berja que ya ha recibido miles de visitas.

Foto: Alejandro Anyo

Pasear por las calles de Berja es como hacerlo por un pueblo alpujarreño venido a más. El agua está muy presente en la localidad, que precisamente se divide en numerosos barrios y pequeños asentamientos, algunos de ellos alejados del núcleo principal, que fueron surgiendo a lo largo de la historia allí donde había una fuente o un manantial. De estos, algunos aunque no todos, siguen habitados y forman parte del término municipal, tales como Castala, Benejí o Alcaudique, entre otros. El núcleo principal surgió de tres alquerías musulmanas: Pago, Cerrillo de Pago y Pozo de Pago.

Foto: Ayto de Berja

En nuestra visita a Berja podremos deleitarnos con la imponente Iglesia de la Anunciación, con sus dos preciosas torres; y a su lado el no menos espectacular edificio del Ayuntamiento. Junto a estos monumentos, Berja cuenta con una de las plazas porticadas más bonitas de Andalucía. Y en la Barriada de Los Cerrillos, donde se ubican las tres fuentes más importantes de Berja, se esconde uno de los tesoros más queridos por todos los virgitanos: el Santuario y la imagen de la Virgen de Gádor, que se venera en Berja desde 1589.

Cómo llegar a Berja

Foto: Ayto de Berja

Berja está en el oeste de Almería, lindando con la provincia de Granada. Se encuentra a 52 kilómetros de Almería, a 14 de Adra y a 8 de Dalías. La mejor forma de llegar desde Almería es tomar la A7 y salirnos en el desvío Adra/Berja, tomando a la derecha hasta llegar al municipio por carretera nacional. Dejaremos a la izquierda el cercano Pantano de Benínar antes de alcanzar los primeros barrios virgitanos.