En el recién estrenado año 2019 se moverán hasta Almería muchos viajeros interesados en conocer el porqué de la designación de la ciudad como Capital Española de la Gastronomía. Las razones son muy variadas, y entre las principales se encuentra la existencia de numerosas recetas con ADN puro almeriense. Cocina propia en todos los casos con muchos años de antigüedad, especialidades que han permanecido generación tras generación y que siguen estando presentes a diario en las mesas de las casas, los bares y restaurantes almerienses. Los genuinos chérigans y los guisos con gurullos o con trigo forman un triángulo esencial imposible de separar de la rica cultura culinaria de este rincón del sureste español.

Chérigans. Los ‘sheriffs’ de las cartas de tapas

Chérigan / Fuente twitter @almerialovers

Parecidos, que no iguales, a las tostas de los bares de pintxos del norte de España, los chérigans almerienses tienen la peculiaridad de que aquí la base siempre (especialmente para los puristas), es un rico alioli extendido sobre una habitualmente fina y alargada rebanada de pan, previamente pasada por la tostadora. Esta versátil tapa, que no falta en ningún bar de la ciudad que se precie, surgió a mediados del siglo pasado de la mano del propietario del Parrilla Colón y Café Colón, apodado el ‘Sheriff’, cuyo legado sigue vigente hoy en la Cafetería Colón. Precisamente aquí, y también en el Parrilla Pasaje, podrán probarse las tres variedades originales, a base de atún, jamón de york o anchoas. Hoy en día hay chérigans prácticamente de todo, con distintas salsas en la base, quesos y todo tipo de productos untables e infinidad de ‘inquilinos’ principales sobre el pan.

Para probarlos: Cafetería Colón (Plaza Conde Ofalia)

Que nunca falten ollas de trigo

Olla de trigo / Fuente:  andalucia.org

La olla o puchero de trigo es un clásico que está presente en otros lugares de Andalucía, pero especialmente arraigada en Almería. Los protagonistas son las semillas de trigo cocidas junto a garbanzos, productos del cerdo (morcilla, carne, tocino) y la huerta (calabaza, patatas…), aromatizado, y esto es muy importante, por hinojos frescos. Un puchero en toda regla con la peculiaridad del sabroso trigo, en una agradable y blanda textura. Es un plato especialmente de invierno, aunque en Almería se consume durante todo el año, y se ofrece habitualmente como tapa caliente. El 17 de enero, festividad de San Antonio, es tradicional degustarlo en casa o en restaurantes. Una opción perfecta para probar la olla de trigo, de las muchísimas que hay por toda Almería, es la Terraza Carmona, en Vera, uno de los mejores restaurantes de la provincia, especializado en cocina tradicional de la mano del chef Antonio Carmona. La olla de trigo a la usanza tradicional es una de sus propuestas estrella.

Para probarlo: Terraza Carmona (Calle del Mar, 1, Vera)

Gurullos con… lo que sea. La masa de la felicidad

Gurullos / Fuente: tuscasasrurales.com

Con harina, agua, aceite y azafrán técnicamente tendremos la masa de los gurullos, pero no un plato de gurullos, pues éstos toman sentido cuando van en guiso acompañando a otros ingredientes, que pueden ser tanto carnes como pescados. El conejo es la estrella como ‘compañero’, aunque el pulpo, la jibia, el congrio… también son excelentes elecciones, al igual que los caracoles. Una vez está hecha la masa, se les da forma a pequeñas porciones de la misma con una mano, asemejándose a los granos de arroz, aunque más grandes, o a la pasta de trigo. Son típicos de todo el sureste español, extendidos también en las cocinas de zonas de Jaén, Granada y Murcia. En Almería será fácil encontrarlos en muchas cartas y son muy recomendables los de la Taberna El quinto toro, que los realizan a diario y los sirven riquísimos, por ejemplo, con pulpo.

Para probarlos: El quinto toro (Juan Leal, 6, Almería)

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Foto portada:  missmigas.com