Almería puede presumir de contar con un edificio único erigido, además, a escasos metros de su imponente Alcazaba árabe. No existe en España otra catedral tipo fortaleza levantada en el Siglo XVI más que la consagrada a la Encarnación en la capital almeriense. La sede principal de la Diócesis de Almería es uno de los edificios sagrados más importantes del país y visita obligada para todos aquellos que lleguen a la ciudad interesados en conocer lo mejor de su patrimonio histórico. Hoy nos movemos contigo a conocer un poco mejor la emblemática catedral-fortaleza de la Encarnación de Almería.

Una catedral que fue fortaleza por necesidad

La catedral tiene un carácter mitad sagrado, mitad militar | Fuente: Guía Repsol

En el siglo XXI sería muy raro que se construyera un edificio sagrado fortificado para evitar ataques de un supuesto enemigo, y que además la infraestructura estuviera armada para repelirlos. En el siglo XVI, teniendo en cuenta el carácter estratégico de Almería como puerta de entrada a la Península, la inestable situación con los moriscos sublevados y el mismo hecho de que la capital se levantó a pocos metros del mar, fortificar el templo más importante de Almería parece una decisión más que lógica. No fueron pocos los ataques de piratas llegados desde el mar los que tuvo que repelir las defensas del edificio fortificado. Y es justamente ese carácter mitad sagrado, mitad militar, lo que convierte en tan atractiva a la catedral almeriense.

Un hito arquitectónico del Siglo XVI

Fachada de la Catedral de Almería | Imagen: Catedral de Almería

Con los piratas berberiscos y argelinos acechando desde el cercano Mediterráneo, los arquitectos de la Catedral de Almería tuvieron que concebir el edificio dotándolo de un inusual ‘blindaje’ militar. Todo el perímetro quedó circundado por anchos muros y robustos contrafuertes, con cubos en sus extremos. Hacia 1620 se reforzó toda la fábrica a través de mosquetes y arcabuces. La catedral se construyó dotada de almenas, torreones, contrafuertes, así como de muros de poca altura, para soportar mejor impactos de artillería, y una cubierta plana sobre la que pudieran montarse cañones.

Fray Diego Fernández de Villalán, obispo de Almería, la mandó construir tras registrarse un fuerte terremoto en 1522, que destruyó el templo anterior. En aquel lugar, que había sido sede de la Mezquita Mayor musulmana, se encuentra hoy la iglesia de San Juan. Su diseño, de estilo Gótico Tardío, se atribuye a Diego de Siloé. El templo fue finalizado en 1564 y ya con toques renacentistas de la mano de Juan de Orea.

Qué ver en la catedral de Almería

El Sol del Portocarrero es uno de los símbolos más reconocibles de la catedral | Fuente: Almería Turística

Por supuesto, conviene dedicar tiempo no solo al interior de la catedral, sino también al exterior, donde pueden apreciarse numerosos elementos defensivos que confieren al templo ese carácter de fortaleza tan característico. También desde fuera podremos ver el que es su símbolo más reconocible y, por extensión, uno de los más identificados con los almerienses, el llamado  ‘Sol de Portocarrero’. Es recomendable, antes de entrar, pararse un rato para contemplar con detenimiento la puerta principal, obra de Juan Orea.

Ya en el interior, podremos visitar sus distintas capillas, siendo una de sus principales la del Santo Cristo de la Escucha, una imagen muy venerada por los almerienses; así como el sepulcro del obispo Villalán. La preciosa capilla mayor es un verdadero deleite para los sentidos. En esta se encuentra el tabernáculo, aportado por Ventura Rodríguez en el Siglo XVIII, así como un magnífico retablo del Barroco. Y sin duda una de las imágenes más características del interior del templo almeriense es su magnífica sillería, compuesta por 75 asientos de madera de nogal y ubicada en el coro, frente al altar mayor.

Cómo visitar la Catedral de Almería

Sillería del Coro | Imagen: Te gusta viajar

La Catedral de Almería dispone de su propia web, donde informan detalladamente de todas las opciones de visita y los precios. Durante el mes de febrero y marzo la catedral puede ser visitada de lunes a viernes de 10:00 a 18:30 horas. Los sábados el horario es de 10:00 a 14:30 y de 15:30 a 18:30, mientras que los domingos es de 13:30 a 18:30 horas. El horario de visita libre, durante las misas que se ofician a diario por la mañana, es de 08:30 a 09:00 los sábados y de 10:30 a 11:00 los domingos.

Las entradas cuestan cinco euros, aunque existen reducciones de precio para colectivos como mayores, jóvenes o grupos. También se pueden contratar visitas guiadas y se ofrece el servicio de audioguías.