La provincia de Huelva ofrece numerosas posibilidades de ocio relacionadas con la naturaleza.

Aprovechando la riqueza y los espectaculares paisajes que regala el Parque Nacional de Doñana, dar un paseo a caballo por su interior se convierte en un plan irresistible.

Nos movemos contigo para contarte cómo acceder a este plan y qué te espera si te subes a lomos de un caballo en Doñana.

De paseo por Doñana

Fuente: huelvaholidays.es.

Pasear a caballo por Doñana es una experiencia inigualable que te permitirá conocer sus dunas móviles, espectaculares miradores, el interior del Coto o contemplar una magnífica puesta de sol.

El paseo transcurre por los tres ecosistemas del parque: la orilla del océano Atlántico, sus dunas móviles y el interior del Coto de Doñana. Así, también se podrá observar la fauna y flora autóctona.

Generalmente, los guías son técnicos deportivos ecuestres y licenciados en biología que ofrecen explicaciones sobre el pasaje y resuelven amablemente las cuestiones.

Los paseos suelen ser por las mañanas o a última hora de la tarde, para contemplar el atardecer. Todos ellos recorren la playa virgen del interior del parque.

Fuente: todoactividades.es.

Cualquiera puede apuntarse a esta actividad, que tiene una duración aproximada de dos horas. Los niños menores de 9 años deberán ir en el caballo con un mayor. En cualquier caso, no es necesario tener conocimientos previos de equitación.

En cuanto a los precios, oscilan en función de la empresa organizadora, pero suelen rondar mínimo los 25 euros por persona. Los horarios varían según la época del año.

El Parque Nacional de Doñana

Fuente: todoactividades.es.

Este espacio natural protegido al suroeste de España ocupa una superficie de más de 122.480 hectáreas. En él se pueden observar más de 300 especies de aves a lo largo del año, procedentes en su mayoría de África y Europa.

El parque de Doñana cuenta con diferentes instituciones científicas en su interior que velan por un desarrollo y conservación adecuados de las especies más delicadas que habitan en él, tales como el famoso lince ibérico.

En 1994, este espacio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Hoy se ha convertido en todo un reclamo para los amantes de la naturaleza y de actividades relacionadas con esta.